
Sopla las velas, abuelo.
Ahora que te tengo cerca y no nos oye nadie, te lo diré bien clarito: no me gustas.
Nunca me has gustado, Bob.
A pesar de que te rinden honores de poeta, de que te quieren dar el Nobel de Literatura, a pesar de que estás encumbrado y hay gente que sueña con comerse tu mierda, a pesar de que sigues soliviantando a groupies quinceañeras con tus malos modos y tu falta crónica de educación, no puedo contigo, nunca he podido.
Me puede tu pose de dejadez y aburrimiento, me puede tu premeditada suciedad, esa forma de ir por la vida como arrastrado, con una forma de arrastre supuestamente dandy y maldita.
No sé a qué le tengo más tirria, si a tu etapa de autor comprometido con letras himno, si a todo ese rollo de rapsoda pacifista y antiVietnam, o si a todo ese tinglado de letrista al que se le va la olla, y del que nadie comprende nada.
No te entiendo, viejo. Cuando te pones profundo no hay quien te entienda, y te parecerá muy enigmático, te resultará muy críptico y personal, muy visión propia del mundo, pero yo no pierdo el tiempo escuchándote.
Eres una marca, viejo. Pero yo no te compro. Te tengo tan visto que ya no me sorprende, tu música no me araña, tu voz está tan mustia como un cauce seco.
Sopla las velas, abuelo.
Y calcula el daño que has hecho. Todos esos grupos y solistas abonados a las letras que sólo son edificios de palabras aparentemente estimulantes pero que no se sostienen porque no dicen nada, son sólo versos sueltos sin hilación, imágenes inconexas justificadas por tu precedente. Todos esos militantes de tu religión, la religión del ya-os-lo-dije, la religión del estoy-de-vuelta, la religión del falso compromiso y del hombre peleado con el mundo.
Sí, ya lo sé, te caíste de la moto, y desde entonces todo cambió. Fuiste un pionero con la guitarra eléctrica. Pero Elvis fue más pionero que tú. Pero los Beatles fueron más pioneros que tú. El propio Sinatra fue más pionero que tú. Ni te compares. Ni te compares.
De acuerdo, el Highway 61 Revisited es un buen disco. Y Like a Rolling Stone, probablemente, tu mejor canción. No está mal tu voz ahí, no está mal del todo, pero sigo prefiriendo cuando te cantan otros. Los propios Rollings te cantan mejor que tú mismo. Los GNR no lo hicieron mal. Y con el folk, siempre te han adelantado por la derecha. The Byrds, Joan Baez, hay un buen puñado.
Sé que siempre lo miraste con condescendencia, como una especie de émulo, pero lo prefiero a él. Leonard Cohen canta mucho mejor que tú. Tiene una voz de herrumbre, y la tuya parece de un gato pisado. Tú tienes Like a rolling stone, tú tienes Mr Tambourine Man, pero él tiene Suzanne. Me sigue cogiendo por los huevos, y tú ni siquiera los has rozado.
Sopla las velas, abuelo.
Tú estabas allí, te uniste a aquel grupo. Y sí, es cierto, sonaba como los dioses, no hay ninguna canción que fuera mala. Ahí sonabas muy bien. Pero es que en los Travelling Wilburys también estaba Roy. El alma no eras tú, lo siento, abuelo, el alma de aquello era Roy.
Ahora eres un viejo, pero siempre fuiste un caprichoso. Perdiste la perspectiva, judío, te inventaste demasiadas veces, te enfundaste demasiados disfraces. A lo mejor, quién sabe, te dan el Nobel. Pero eso no arreglará las cosas. Por mucho que te adulen, por mucho que se disfracen como tú y que quieran comerse tu mierda, no vas a convencerme. Seguiré cambiando el dial. Aburres, viejo, cumples 70 pero desde siempre, desde el día que te escuché por primera vez, me has parecido demasiado mayor.




